Imagina que tienes 14 años, llevas dos usando Instagram y el 1 de enero tu cuenta deja de funcionar. No has publicado nada peligroso ni has incumplido las normas de convivencia. Simplemente, tu país ha decidido que todavía eres demasiado joven para estar ahí. Eso es lo que prepara Grecia para 2027.
El Parlamento griego ha aprobado una ley que prohíbe el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años a partir del 1 de enero de 2027. La noticia, confirmada el 23 de octubre, afecta también a los perfiles creados anteriormente. Y obliga a las empresas a verificar edades, en lugar de fiarse de la fecha de nacimiento que escribe cada usuario.
La decisión interesa en España, donde también se ha debatido elevar el límite a 16 años. En Sal de la Matrix llevamos tiempo hablando de algoritmos que compiten por nuestra atención. Ahora toca una pregunta bastante más incómoda: ¿cómo proteges a un menor sin pedirle a todo el mundo que demuestre quién es?

Qué ha aprobado Grecia y cuándo entra en vigor
La medida fue impulsada por el Gobierno del primer ministro Kyriakos Mitsotakis y recibió el respaldo de la mayoría parlamentaria de Nueva Democracia. Según la información publicada por EFE el 23 de octubre, las plataformas tienen hasta comienzos de 2027 para implantar controles fiables. La prohibición todavía no está en vigor.
La regla se aplica a menores de 15 años, incluidos quienes ya tengan cuenta. No bastará con dejar de aceptar registros nuevos: las empresas deberán comprobar que los perfiles existentes cumplen la edad exigida. La ley tampoco establece multas para los padres si sus hijos consiguen saltarse el filtro. La responsabilidad técnica recae en las plataformas.
Instagram, TikTok y Facebook tendrán que comprobar edades
Servicios como Instagram, TikTok y Facebook están entre los ejemplos citados al explicar la iniciativa. La obligación es verificar la edad de acceso, pero Grecia no ha impuesto una única aplicación estatal obligatoria para hacerlo. Las compañías podrán utilizar soluciones que cumplan los requisitos legales y de privacidad.
El Gobierno lleva meses preparando la medida. Su Ministerio de Sanidad anunció el calendario parlamentario el 12 de octubre y ya había presentado el límite de edad en primavera. El anuncio reciente es importante porque convierte aquella intención política en una decisión legislativa, con una fecha concreta de aplicación.
Por qué Grecia ha decidido intervenir
Mitsotakis ha defendido la ley diciendo que las familias no pueden competir solas contra algoritmos diseñados para mantener a sus hijos mirando una pantalla. El Gobierno señala la pérdida de sueño, las dificultades de concentración y el tiempo que se resta a otras actividades. Es su argumento para establecer una barrera de edad general.
Quien haya abierto TikTok para ver un vídeo y haya salido cuarenta minutos después entiende la preocupación. En nuestro artículo sobre los mecanismos que utiliza TikTok para retenerte explicamos cómo funcionan el desplazamiento infinito, las recomendaciones y las recompensas imprevisibles. Son técnicas que afectan a adultos y menores, aunque sus consecuencias pueden variar.
El problema de prohibir por edad lo que preocupa por diseño
Una prohibición puede reducir la exposición de los más pequeños a determinados riesgos. Pero también deja preguntas pendientes. ¿Qué sucede con el adolescente que utiliza una red para hablar con amigos, aprender un idioma o participar en una comunidad? ¿Y con quien cumple 15 años y entra de golpe en una plataforma que sigue funcionando igual?
La edad es un criterio fácil de comunicar y relativamente sencillo de legislar. El diseño de una aplicación es bastante más difícil de controlar. Por eso el debate europeo incluye medidas sobre recomendaciones personalizadas, notificaciones nocturnas y funciones que fomentan un uso excesivo, además de las restricciones de acceso.
Cómo sabrán las plataformas si tienes 14 o 40 años
Hasta ahora, en muchos servicios bastaba con escribir una fecha de nacimiento. Un menor podía sumarse diez años y seguir adelante. Grecia quiere que la comprobación sea más fiable. Entre las opciones están las herramientas públicas Gov.gr Wallet y Kids Wallet, que ya forman parte de la infraestructura digital del país.
Según las explicaciones del Gobierno recogidas por Euronews, estos mecanismos pueden generar una acreditación que confirme si se supera una edad mínima sin entregar el nombre completo o la fecha exacta de nacimiento. La plataforma necesitaría conocer el resultado de la comprobación, no necesariamente la identidad del usuario.
Verificar la edad no debería significar entregar el DNI a cada red
La distinción importa. Si cada plataforma almacenara copias de documentos, fotografías o datos biométricos, el remedio podría crear nuevos riesgos de privacidad. También habría que comprobar quién emite la acreditación, cuánto tiempo la conserva y si resulta posible relacionar la actividad de una persona entre servicios diferentes.
La Comisión Europea presentó en abril una solución de verificación de edad diseñada para compartir la mínima información necesaria. Su objetivo es permitir que alguien demuestre que supera un umbral sin revelar su edad exacta. Que la tecnología prometa privacidad no exime de auditar cómo se aplica.
¿Va a pasar lo mismo en España?
España ha defendido un límite de 16 años para el acceso a redes sociales, uno más que el griego. Pedro Sánchez anunció esa intención en febrero y la reiteró en conversaciones europeas sobre seguridad digital. Pero una propuesta política no debe confundirse con una prohibición general que ya esté funcionando en España.
El debate español también ha pasado por el Congreso y por distintas propuestas sobre consentimiento de los padres y contenidos perjudiciales. Con la convocatoria electoral de octubre, el futuro de esas iniciativas dependerá de la tramitación legislativa posterior. Mientras tanto, las obligaciones europeas de protección de menores siguen siendo relevantes para las plataformas que operan aquí.
La Unión Europea propone otra fórmula
El 17 de septiembre, la Comisión presentó su propuesta EU KIDS Act. Plantea impedir cuentas de redes sociales a menores de 13 años, permitir cuentas limitadas y supervisadas entre los 13 y los 14, y autorizar cuentas independientes desde los 15. También propone restricciones a funciones adictivas y contactos no solicitados.
Hay un matiz decisivo: esa norma europea todavía es una propuesta. Necesita negociación y aprobación del Parlamento Europeo y del Consejo. Grecia ha optado por una prohibición nacional más directa para menores de 15 años, mientras Bruselas propone una incorporación gradual con cuentas supervisadas. Los detalles de cómo encajarán ambos modelos siguen abiertos.
La batalla que nadie quiere perder: quién controla el algoritmo
En octubre contamos cómo México intervino en las recomendaciones de contenidos a menores. Grecia ha elegido otro punto de entrada: impedir el acceso por debajo de cierta edad. Son estrategias distintas frente a un mismo negocio, el de plataformas que ganan dinero cuanto más tiempo pasamos dentro.
Las redes sostienen que ofrecen comunicación, entretenimiento y oportunidades de aprendizaje. Y es cierto. Pero también diseñan sistemas de recomendación que seleccionan qué aparece después de cada vídeo. Como explicamos al hablar de las burbujas de filtros, esa selección puede estrechar lo que vemos sin que nos demos cuenta.
La ley griega desplaza una parte del problema desde las familias hacia las compañías. Queda por demostrar si la verificación funcionará sin excluir injustamente a usuarios legítimos, si los menores buscarán alternativas menos seguras y si habrá evaluaciones públicas de los resultados. Una ley puede fijar una edad en un día; cambiar los incentivos de una industria suele llevar algo más.
Qué pueden hacer hoy las familias españolas
Mientras se discuten nuevas normas, conviene revisar las cuentas que ya utilizan los menores. La guía de seguridad en redes sociales de INCIBE recomienda configurar perfiles privados, limitar quién puede enviar mensajes y comentarios, reducir la publicidad personalizada y hablar sobre los riesgos de compartir fotografías y datos personales.
También ayuda acordar horarios, desactivar notificaciones innecesarias y comprobar juntos las opciones de privacidad. Si aparece acoso, amenazas o difusión de imágenes sin permiso, guarda pruebas y utiliza los canales de denuncia. En la web tenemos un recurso sobre cómo actuar ante el acoso en redes sociales.
Lo importante es no convertir la conversación en una inspección policial permanente. Los adolescentes necesitan protección, pero también aprender a reconocer manipulaciones y pedir ayuda cuando algo les incomoda. Una contraseña compartida con los padres no sustituye a una relación de confianza.
Una edad mínima para un negocio sin límite de tiempo
Grecia ha puesto una fecha: el 1 de enero de 2027. A partir de entonces podremos comprobar si las plataformas verifican las edades, cómo se protegen los datos y qué ocurre con los perfiles de menores. Lo que todavía no sabemos es si la medida mejorará su bienestar tanto como espera el Gobierno.
Hay una ironía difícil de ignorar. Durante años, las plataformas han invertido fortunas en conseguir que nadie quiera cerrar la aplicación. Ahora los gobiernos están gastando tiempo y dinero en conseguir que algunos usuarios ni siquiera puedan abrirla. Quizá habría salido más barato discutir antes cómo se fabricaba ese hábito.



