Qué es Palantir y por qué casi nadie te ha hablado de ella: la empresa que creció de la mano de la CIA

que es palantir

Hay empresas tecnológicas que quieren que conozcas hasta el nombre del perro de su fundador.

Y después está Palantir Technologies.

Durante años ha trabajado detrás de organismos de inteligencia, ejércitos, cuerpos policiales y grandes empresas sin alcanzar entre el público general una fama remotamente parecida a la de Google, Meta, Microsoft o Amazon.

Una discreción bastante curiosa para una compañía especializada precisamente en conectar cantidades gigantescas de información y encontrar relaciones entre datos que aparentemente no tienen nada que ver.

Si has llegado aquí preguntándote qué es Palantir empresa, la respuesta rápida sería esta: es una compañía estadounidense de software fundada en 2003 que desarrolla plataformas capaces de integrar, cruzar y analizar enormes cantidades de datos para ayudar a organizaciones a tomar decisiones. Sus clientes incluyen gobiernos, organismos de inteligencia, fuerzas armadas y empresas privadas.

La respuesta interesante necesita unas cuantas líneas más.

Porque en esta historia aparecen el 11-S, Peter Thiel, la CIA, vigilancia, inteligencia militar, grandes bases de datos y hasta El Señor de los Anillos.

Un currículum bastante más entretenido que el de la típica startup que empezó con tres amigos, dos pizzas y un garaje.

En Sal de la Matrix hablamos precisamente de estas tecnologías que funcionan silenciosamente detrás de muchas decisiones que afectan a nuestra vida. Y Palantir es probablemente uno de los mejores ejemplos para entender hacia dónde se dirige ese mundo.

Qué es Palantir empresa y qué hace exactamente

Empecemos eliminando una confusión habitual.

Palantir no es una gigantesca base de datos que contiene información sobre todos nosotros.

Al menos, esa descripción no explica correctamente su modelo.

La propia compañía insiste en que es una empresa de software, no una empresa que se dedique a recopilar y vender datos personales. Sus plataformas permiten a los clientes conectar información procedente de distintas fuentes, analizarla y encontrar relaciones que serían mucho más difíciles de detectar por separado.

Imagina que tienes millones de registros dispersos entre documentos, bases de datos, informes, fotografías, movimientos financieros, ubicaciones, comunicaciones y otras fuentes.

Por separado pueden parecer ruido.

Juntos pueden contar una historia.

El negocio de Palantir consiste, simplificando mucho, en construir la herramienta que permite unir esos puntos.

Y precisamente ahí empieza la parte interesante.

Porque cuando alguien puede conectar suficientes puntos, puede descubrir patrones que una persona mirando una hoja de Excel jamás encontraría.

Para entender Palantir hay que volver al 11 de septiembre de 2001

Después de los atentados del 11-S, Estados Unidos entró en una auténtica revolución en materia de seguridad e inteligencia.

Una de las grandes preguntas era incómoda: ¿existía información que, correctamente relacionada, podría haber permitido detectar antes determinadas amenazas?

En ese contexto aparece Peter Thiel, cofundador de PayPal y posteriormente uno de los inversores tecnológicos más influyentes de Silicon Valley.

Thiel conocía perfectamente un problema parecido.

PayPal tenía que detectar fraudes entre millones de transacciones. Una operación aislada podía parecer perfectamente normal. Sin embargo, cuando se cruzaba con otras operaciones, direcciones IP, cuentas o patrones de comportamiento podía empezar a resultar sospechosa.

La idea era sencilla de formular y muchísimo más complicada de ejecutar:

¿Y si una tecnología similar pudiera utilizarse para encontrar terroristas en lugar de estafadores?

Ese planteamiento estuvo en el origen de Palantir.

La compañía explica actualmente que fue fundada en 2003 porque sus creadores consideraban insuficientes las herramientas disponibles para enfrentarse a amenazas cambiantes y querían combinar tecnología con análisis humano.

Así comenzó una empresa que terminaría trabajando directamente con algunas de las instituciones más poderosas del planeta.

Peter Thiel, PayPal y una idea bastante ambiciosa

Peter Thiel no estaba solo.

Entre los cofundadores de Palantir estuvieron Alex Karp, Stephen Cohen, Joe Lonsdale y Nathan Gettings, además del propio Thiel.

Alex Karp acabaría convirtiéndose en el rostro público y CEO de la compañía, mientras Thiel aportaba financiación y buena parte de la visión inicial.

La propuesta tenía una particularidad importante.

Palantir no quería que una inteligencia artificial tomase automáticamente todas las decisiones.

Su planteamiento consistía en proporcionar a los analistas herramientas capaces de navegar entre enormes cantidades de información, descubrir conexiones y después permitir que una persona tomase decisiones basándose en ellas.

La propia compañía define actualmente sus productos como herramientas para el análisis humano de datos del mundo real.

Dicho de una manera menos corporativa: darle a un analista una especie de mapa gigantesco de relaciones que sería prácticamente imposible construir manualmente.

Aquí es donde la historia empieza a llamar a la puerta de la CIA.

Y no precisamente para venderle una suscripción mensual.

In-Q-Tel: cuando la CIA también sale de compras por Silicon Valley

La CIA tiene un vehículo de inversión llamado In-Q-Tel.

Sí, existe.

Y sí, suena exactamente al nombre que pondrías a una empresa ficticia de una película sobre espionaje cuando no quieres pagar derechos.

In-Q-Tel nació para ayudar a la comunidad de inteligencia estadounidense a acceder a tecnologías desarrolladas por empresas privadas. En lugar de esperar a que todas las innovaciones surgieran dentro del Gobierno, podía invertir en compañías tecnológicas cuyos productos resultasen interesantes para cuestiones de seguridad e inteligencia.

Palantir recibió financiación temprana de In-Q-Tel.

Este detalle es importante porque a veces se resume diciendo que «Palantir fue creada por la CIA».

No exactamente.

Palantir fue una empresa privada fundada por Thiel y sus socios que recibió inversión temprana del brazo inversor vinculado a la CIA y desarrolló durante sus primeros años tecnología estrechamente relacionada con las necesidades de la comunidad de inteligencia estadounidense.

Que tampoco es precisamente vender calendarios en Etsy.

La propia Palantir reconoce hoy abiertamente que comenzó desarrollando software para la comunidad de inteligencia de Estados Unidos destinado a investigaciones y operaciones antiterroristas.

Aquí no necesitamos ninguna teoría conspirativa.

La historia oficial ya tiene material suficiente.

Gotham: el programa con nombre de Batman que utilizan agencias de inteligencia

Uno de los productos más conocidos de la compañía es Palantir Gotham.

Y sí, el nombre parece elegido después de una tarde especialmente intensa de cómics.

Gotham está orientado especialmente hacia defensa, seguridad e inteligencia.

Permite integrar información procedente de diferentes sistemas y posteriormente buscar personas, lugares, acontecimientos, relaciones y patrones.

Imagina un analista intentando investigar una posible red.

Tiene un número de teléfono.

Ese teléfono aparece relacionado con una persona.

Esa persona realizó determinados movimientos.

Coincidió en una localización con otra.

La segunda aparece relacionada con una empresa.

Esa empresa realizó determinadas operaciones.

Palantir permite representar y explorar esas conexiones entre datos.

No significa que el programa «sepa» automáticamente quién es culpable de algo.

Significa que proporciona a quien lo utiliza una capacidad enorme para encontrar relaciones dentro de conjuntos de información gigantescos.

Y cuando hablamos de inteligencia, policía o defensa, entender quién controla esos datos y cómo se utilizan deja de ser una conversación exclusiva para informáticos.

El nombre Palantir tampoco está elegido al azar

Aquí entra J. R. R. Tolkien.

En El Señor de los Anillos, los palantíri son unas piedras que permiten observar acontecimientos y lugares lejanos.

Piedras para ver.

Una empresa especializada en analizar información y permitir observar cosas que normalmente permanecerían ocultas decidió llamarse Palantir.

Sutileza nivel Mordor.

La referencia resulta todavía más interesante porque las piedras de Tolkien también planteaban un problema: ver información no significaba necesariamente comprender correctamente todo el contexto.

Una imagen podía ser cierta y, aun así, llevar a una interpretación equivocada.

Algo que, curiosamente, encaja bastante bien con nuestra época.

En nuestro artículo sobre paradoja de las redes sociales ya hablamos de cómo disponer de cantidades enormes de información no significa necesariamente estar mejor informados. Con Palantir llevamos esa discusión a otra escala: qué ocurre cuando quien procesa esa información es un Estado, un ejército o una gran organización.

De perseguir terroristas a trabajar con empresas

Palantir dejó hace tiempo de ser exclusivamente una compañía vinculada a inteligencia.

Actualmente desarrolla varias plataformas.

Gotham continúa especialmente relacionada con gobiernos, defensa e inteligencia.

Foundry lleva esa capacidad de integración y análisis de datos al mundo empresarial.

Y AIP, su plataforma de inteligencia artificial, permite incorporar modelos de IA a procesos y datos de organizaciones.

Eso significa que la tecnología de Palantir puede utilizarse para cuestiones muy diferentes: desde operaciones militares y seguridad nacional hasta cadenas de suministro, industria, energía, sanidad o gestión empresarial.

La misma filosofía aparece una y otra vez.

Recoger información procedente de sistemas distintos.

Organizarla.

Relacionarla.

Convertirla en algo que permita tomar decisiones.

Y ahora añadir inteligencia artificial encima.

Seguro que esto acaba siendo aburridísimo y no tendremos que volver a hablar nunca de ello.

El verdadero poder está en conectar información

Tenemos cierta obsesión con pensar que el dato más peligroso es el dato secreto.

Muchas veces ocurre lo contrario.

La información más reveladora puede surgir al combinar datos aparentemente normales.

Una ubicación.

Una compra.

Un contacto.

Un desplazamiento.

Una matrícula.

Una llamada.

Una relación laboral.

Una consulta.

Separadamente pueden significar muy poco.

Cuando un sistema consigue relacionarlos, aparece una fotografía completamente diferente.

Por eso hablar sobre qué es Palantir empresa obliga a hablar también sobre privacidad, vigilancia y concentración de información.

No porque utilizar grandes cantidades de datos sea automáticamente perverso.

Puede tener aplicaciones extraordinariamente útiles.

El problema aparece cuando preguntamos quién puede acceder a esos datos, para qué puede utilizarlos y qué mecanismos existen para controlar ese poder.

Si quieres comprobar a pequeña escala la cantidad de información que puede existir sobre una persona sin necesidad de pertenecer a ninguna agencia de inteligencia, puedes empezar con algo bastante más doméstico: practicar egosurfing y revisar tu identidad digital.

Después imagina multiplicar esa información por millones de personas y añadir bases de datos institucionales.

La conversación cambia bastante.

Entonces, ¿Palantir nos espía?

Aquí conviene resistir la tentación del titular fácil.

Palantir afirma que no es propietaria de los datos de sus clientes y que sus productos incorporan controles de acceso, seguridad, auditoría y herramientas destinadas a proteger la privacidad.

La compañía también sostiene que sus sistemas permiten determinar quién puede consultar determinada información y para qué propósito.

Eso es importante.

Pero tampoco elimina el debate.

Una herramienta capaz de relacionar cantidades enormes de información puede utilizarse de formas muy diferentes dependiendo de quién la controle, qué datos introduzca y con qué finalidad.

Un martillo puede construir una casa.

También puede hacer otras cosas bastante menos inmobiliarias.

La tecnología no existe aislada de quien decide utilizarla.

¿Por qué Palantir genera tanta polémica?

Porque trabaja exactamente en el lugar donde se cruzan tecnología, vigilancia, seguridad, poder político y datos personales como en el caso de ImmigrationOS.

Una combinación conocida por generar conversaciones tranquilísimas.

Palantir ha trabajado con organismos de inteligencia, departamentos de defensa, cuerpos policiales y agencias gubernamentales, además de compañías privadas.

Su tecnología ha sido cuestionada durante años por organizaciones defensoras de la privacidad y periodistas debido al riesgo que puede suponer concentrar y relacionar enormes cantidades de información.

Al mismo tiempo, la compañía defiende que precisamente sus sistemas permiten introducir controles de acceso y trazabilidad superiores a los de muchas infraestructuras tradicionales.

Las dos cosas pueden formar parte de la misma conversación.

Una tecnología puede incorporar herramientas de privacidad y, simultáneamente, abrir preguntas incómodas sobre hasta dónde debería llegar la capacidad de vigilancia de una institución.

El debate interesante empieza ahí.

Palantir representa algo mucho mayor que Palantir

Quizá por eso merece la pena conocer esta empresa.

Palantir no es únicamente otra compañía tecnológica estadounidense.

Representa una transformación bastante más amplia: estamos construyendo sistemas capaces de reunir información dispersa, encontrar patrones, realizar predicciones y ayudar a tomar decisiones a una velocidad que hace veinte años parecía ciencia ficción.

Y ahora esos sistemas empiezan a mezclarse con inteligencia artificial.

En nuestro análisis sobre el impacto de la inteligencia artificial ya planteábamos una cuestión que aquí vuelve a aparecer: cuanto más delegamos en sistemas tecnológicos, más importante resulta comprender quién los diseña y qué decisiones estamos permitiendo que condicionen.

Porque la discusión sobre Palantir no consiste únicamente en decidir si Peter Thiel nos cae bien, mal o regular.

La pregunta es bastante más interesante.

La próxima batalla será por quién puede conectar los puntos

Durante décadas pensamos en la privacidad como la protección de información individual.

Tu nombre.

Tu teléfono.

Tu dirección.

Tus movimientos.

Tus compras.

Pero la capacidad tecnológica actual plantea otro problema.

El verdadero poder puede estar en conectar todos esos fragmentos.

Ahí es donde Palantir se vuelve especialmente interesante.

Una empresa nacida después del 11-S, financiada inicialmente por Peter Thiel y respaldada en sus primeros años por In-Q-Tel, terminó desarrollando software utilizado por gobiernos, agencias de inteligencia, ejércitos y grandes corporaciones.

No hace falta adornar demasiado la historia.

Ya viene suficientemente cargada de fábrica.

Y quizá esa sea la razón por la que merece la pena empezar a prestar atención a Palantir Technologies.

Porque mientras llevamos años discutiendo sobre qué aplicación escucha nuestras conversaciones o qué red social conoce nuestros gustos, existen tecnologías dedicadas a algo potencialmente mucho más importante:

conectar los puntos que dejamos detrás.

Y cuanto mejores sean las máquinas encontrando esos puntos, más importante será saber quién está mirando el mapa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad