Imagínate pedir un coche en Madrid, abrir la puerta y descubrir que el asiento del conductor está vacío. El volante gira solo, el coche respeta los semáforos y tú vas detrás intentando decidir si te relajas o llamas a tu madre. Google quiere que esa escena deje de parecer ciencia ficción en 2027.
El 20 de octubre de 2026, Waymo anunció su llegada a la Comunidad de Madrid. La empresa de vehículos autónomos pertenece a Alphabet, la matriz de Google, y prepara un servicio de transporte sin conductor. Hay un detalle importante: los coches que empezarán a verse estos días llevarán a una persona al volante. Los viajes comerciales totalmente autónomos son un objetivo para el próximo año, todavía sin fecha exacta.
En Sal de la Matrix nos interesa lo que sucede cuando un algoritmo empieza a decidir por nosotros. Esta vez la decisión puede ser bastante literal: cuándo frenar, a quién dejar pasar y cómo atravesar una glorieta madrileña sin discutir con el conductor del carril de al lado.

Qué ha anunciado Waymo para Madrid
En su comunicado del 20 de octubre, Waymo explica que comenzará a circular con coches eléctricos Jaguar I-PACE. La primera etapa será de conducción manual para conocer calles, señales y condiciones de tráfico. Después llegarán las pruebas con especialistas formados a bordo y, si se cumplen los requisitos, el servicio autónomo.
La compañía espera recibir a sus primeros pasajeros en 2027. No ha anunciado tarifas, barrios definitivos, horario de funcionamiento ni día de apertura de reservas. Si hoy ves un vehículo blanco con una llamativa torre de sensores en el techo, probablemente estés viendo un coche de pruebas. Todavía no puedes pedirle que te lleve solo a casa.
La DGT ya recoge 16 vehículos de Waymo autorizados para pruebas
Hay un dato oficial que ayuda a separar el anuncio de la publicidad. En la tabla pública de autorizaciones de la DGT, actualizada el 20 de octubre, aparece Waymo con 16 vehículos autorizados para pruebas, identificados como robotaxis de nivel SAE 4. Eso acredita un permiso de ensayo, no que ya estén transportando clientes sin conductor.
El programa español ES-AV exige condiciones de seguridad, supervisión e información sobre incidentes. También distingue fases: en las primeras debe haber un operador dentro del coche; en la fase más avanzada puede supervisarse a distancia. La autorización para probar una tecnología en la calle y el permiso para vender viajes al público son asuntos diferentes.
Cómo funciona un taxi que no necesita conductor
Waymo combina cámaras, radares y sensores láser llamados lidar. Con ellos construye una representación de lo que ocurre alrededor del vehículo: peatones, bicicletas, autobuses, bordillos, señales y otros coches. La empresa afirma que sus sistemas pueden observar el entorno en todas direcciones y detectar elementos hasta unos 300 metros, según las condiciones.
Después entra el software. Tiene que interpretar movimientos, anticipar situaciones y decidir una maniobra. Un taxi autónomo no es simplemente un ChatGPT conectado al volante. Es una combinación de percepción, planificación, control y sistemas de seguridad que debe funcionar incluso cuando el tráfico se pone creativo.
Y Madrid tiene material para examinarlo: glorietas, motos que aparecen por cualquier hueco, calles estrechas, obras que cambian de un día para otro y peatones que cruzan cuando creen que nadie mira. El coche tendrá que aprender el contexto local; haber circulado bien por Phoenix no equivale a aprobar automáticamente el examen de Atocha.
Google no será la única empresa con robotaxis en Madrid
La llegada de Waymo tiene un antecedente cercano. En septiembre, la DGT autorizó pruebas de vehículos autónomos de WeRide y Uber. La Comunidad de Madrid anunció entonces un proyecto piloto con participación de operadores de flotas, VTC y representantes del taxi.
La propia tabla de Tráfico recoge 20 vehículos de Avomo Cars, vinculada a WeRide y Uber, autorizados para pruebas. Así que la pregunta no es únicamente quién conseguirá que un coche circule sin conductor. También importa quién obtendrá las licencias, gestionará las flotas y se quedará con el negocio de llevar personas de un punto a otro.
¿Son más seguros los coches autónomos que una persona?
Waymo llega con una cifra que llama la atención: asegura que, en las ciudades estadounidenses donde opera, sus vehículos han registrado un 95 % menos de accidentes con heridos graves o fallecidos que una referencia de conducción humana comparable. El cálculo utiliza datos de más de 400 millones de kilómetros autónomos y la empresa publica su metodología de comparación.
Es un resultado favorable para la tecnología, pero conviene leer la letra pequeña. Se compara la experiencia de Waymo en determinadas ciudades y condiciones de Estados Unidos. No demuestra que los futuros robotaxis sean un 95 % más seguros en Madrid, donde todavía tienen que completar las pruebas locales. La propia documentación técnica reconoce limitaciones al comparar datos de accidentes humanos y autónomos.
¿Qué pasa si el coche se equivoca?
La tecnología puede reducir errores humanos relacionados con cansancio, alcohol o distracciones. También puede encontrarse con situaciones que no resuelve bien: una obra improvisada, un policía dando instrucciones contradictorias con el semáforo o una calle cortada por una celebración. Que el sistema conduzca solo no significa que sea infalible.
Por eso interesan tanto los informes de incidentes y las condiciones de intervención remota. Si ocurre un problema, el ciudadano debería saber quién responde: el operador, el fabricante, la aseguradora o una combinación de ellos. Un coche sin conductor no debería convertirse en un accidente sin responsable.
Las cámaras que verán Madrid: la otra parte de la noticia
Un robotaxi necesita observar la calle constantemente. Eso incluye vehículos, pero también personas que nunca han solicitado el servicio. En la página específica de Waymo para España, la compañía confirma que sus cámaras, radares y lidar captan información del entorno para conducir y validar la tecnología.
Waymo afirma que no utiliza reconocimiento facial para identificar personas, que no vende los datos personales captados por los sensores del vehículo y que cumple las normas de protección de datos aplicables. También ofrece un portal para que los residentes españoles ejerzan derechos sobre información personal que pudiera haber sido captada por las cámaras exteriores.
Esas garantías son relevantes. Pero también lo es pedir explicaciones concretas: qué imágenes se almacenan, cuánto tiempo, quién puede acceder a ellas y cómo se atienden las solicitudes de borrado. En nuestro artículo sobre las cámaras de Flock Safety que registran matrículas vimos que una tecnología útil para una finalidad puede plantear dudas cuando acumula datos sobre desplazamientos.
¿Los datos del coche acabarán en Google?
Waymo es una empresa de Alphabet, como Google, pero ambas operan como compañías distintas. En sus preguntas frecuentes para España, Waymo afirma que no compartirá datos personales con Google para cualquier finalidad: contempla excepciones como el consentimiento del usuario, la prestación de servicios a Waymo y otros supuestos comunicados a los interesados.
La diferencia entre pertenecer al mismo grupo y compartir libremente todas las bases de datos importa. Ya abordamos esa cuestión en nuestro análisis de Google, su antiguo lema y las polémicas de privacidad. En el caso de los robotaxis, la documentación que se entregue a los usuarios españoles tendrá que ser suficientemente clara para que puedan decidir con conocimiento.
¿Qué pasará con los taxistas y conductores de VTC?
La automatización afecta a un trabajo que millones de personas reconocen perfectamente. Si una flota puede transportar viajeros sin una persona conduciendo cada coche, cambia la estructura de costes y el tipo de empleo necesario. Harán falta mantenimiento, limpieza, asistencia y gestión de incidencias, pero eso no garantiza que compense todos los puestos de conducción.
De momento, no hay cifras verificadas sobre empleos que Waymo vaya a crear o sustituir en Madrid. Presentar una destrucción masiva de puestos como consecuencia inmediata del anuncio sería tan precipitado como prometer que todo el sector saldrá ganando. La discusión sobre licencias, competencia y condiciones laborales tendrá que hacerse con datos, no con vídeos de coches girando el volante solos.
La pregunta de fondo se parece a la que planteábamos al hablar de Palantir y el poder de las empresas que procesan grandes cantidades de información: cuando una tecnología se integra en un servicio cotidiano, también cambia quién tiene capacidad para organizarlo y cobrar por él.
Cuándo podrás pedir un Waymo y qué conviene comprobar
La respuesta corta es 2027, si el calendario se cumple. Waymo todavía no ha comunicado precios, rutas ni disponibilidad comercial. Su web para Madrid permite seguir las novedades, pero inscribirse para recibir información no equivale a reservar un viaje.
Si ves uno de estos coches circulando, puedes consultar la relación pública de pruebas autorizadas de la DGT. Los vehículos participantes deben llevar un distintivo específico. Y si en el futuro decides utilizar el servicio, revisa antes su política de privacidad aplicable en España y los datos de ubicación e historial de trayectos que se conservarán.
La primera discusión con un robotaxi madrileño
Que un coche pueda conducir solo por Madrid es un avance tecnológico considerable. Si reduce accidentes y ofrece nuevas opciones de movilidad, habrá motivos para celebrarlo. También habrá que comprobarlo fuera de las presentaciones comerciales, en calles reales y con resultados públicos.
Hasta ahora, cuando un taxista elegía una ruta extraña, podías preguntarle por qué. Dentro de poco quizá tengas que hacerle esa misma pregunta a un algoritmo. Esperemos que, al menos, sepa explicar por qué ha dado tres vueltas a Cibeles.


